Investigan las causas de los grandes deslizamientos prehistóricos en Tenerife


Mercedes Ferrer, investigadora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y directora del proyecto, afirma en una entrevista a Efe que la geología es apasionante en Canarias porque las islas son “un laboratorio geológico impresionante a escala real” y un lugar privilegiado para estudios sobre vulcanismo, sismicidad, deslizamientos o riesgos geológicos, que es su especialidad.

Esta es una iniciativa financiada por el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo que comenzó a principios de 2009 y es continuación de un proyecto anterior, llevado a cabo por el mismo equipo, que tenía como objetivo conocer el origen, el mecanismo y las causas de los grandes deslizamientos prehistóricos ocurridos en Tenerife.

Una parte del proyecto también aborda el estudio de tsunamis, pues se entiende que los grandes deslizamientos de los flancos volcánicos tuvieron que originar olas gigantes.

Los deslizamientos ocurren cada cientos de miles de años y forman parte natural de la evolución de los edificios volcánicos insulares y en el caso de Tenerife, dieron lugar a los valles de Güímar y de La Orotava.

Estos fenómenos geológicos se producen durante la etapa de crecimiento de los volcanes al alcanzarse masas y alturas tan grandes -en los casos estudiados, probablemente más de 3.500 metros de altitud- que no pueden ser soportadas por el propio edificio, rompiéndose los flancos y deslizando el material hacia el mar.

Una de las principales conclusiones del primer proyecto realizado en Tenerife se refería a la importancia de las propiedades de las rocas submarinas de la isla, ya que los deslizamientos se producen sobre ellas.

Con motivo de esta investigación se realizaron por primera vez en Canarias sondeos de investigación en estos materiales, de 30 metros de profundidad, para llegar en el proyecto actual hasta los 200 metros y así estudiar en detalle los materiales submarinos bajo la parte emergida de la isla.

En Tenerife, al contrario que en algunas otras islas, no afloran en superficie los materiales submarinos volcánicos salvo en una pequeña zona junto al pueblo de Igueste de San Andrés, en el paraje de Anaga, en Santa Cruz de Tenerife.

Allí se realizó la perforación “sin saber muy bien lo que íbamos a encontrar” hasta que aparecieron “hialoclastitas”, materiales submarinos de transición entre la parte sumergida y la emergida de la isla, y con una edad de unos 4 ó 5 millones de años.

“En estos materiales pensamos que está una de las claves para explicar los grandes deslizamientos en islas volcánicas. Han sido muy poco estudiados en el mundo por la dificultad de acceso, al estar sumergidos”, explica la investigadora.

Un estudio parecido al que realiza específicamente el IGME en Tenerife sólo se ha hecho en Hawai, pues aunque en otros lugares del mundo se han realizado sondeos profundos en materiales volcánicos submarinos, han sido para otros objetivos.

Por ello la directora del proyecto subraya que la información que resulte de esta investigación puede tener relevancia internacional, especialmente para islas volcánicas con procesos similares a Canarias, como Reunión o Cabo Verde.

Ahora se trata de estudiar en detalle estos materiales para definir claramente sus propiedades y poder preparar los modelos “de rotura” del edificio volcánico, es decir, se intenta “modelizar el proceso de deslizamiento, sus características y sus pautas, para explicar por qué y cómo” ocurrieron estas roturas.

Para ello los materiales se someterán a ensayos y todo tipo de pruebas, fundamentalmente relacionadas con su composición y con el tipo de alteraciones que han sufrido.

También se harán ensayos de resistencia y deformación con prensas en laboratorio, consistentes en aplicar fuerza a muestras de los materiales hasta que se rompan y estudiar entonces cómo se deforman y qué fuerzas soportan.

A priori no parece que sean materiales muy resistentes, detalla Mercedes Ferrer, quien indica también que realizar sondeos sobre los propios valles de Güímar y de La Orotava, buscando los materiales que sufrieron la rotura, plantea un problema “insalvable”, ya que “el hueco” dejado por el deslizamiento fue rellenado completamente por el material de erupciones posteriores, fundamentalmente coladas de basalto, con espesores de varios cientos de metros.

Sí se investigó en el interior de las galerías de agua hasta una profundidad de varios kilómetros, pues el hecho de que la isla esté “completamente perforada” da una oportunidad “única” para estudiar los materiales en profundidad, “meterse dentro del propio edificio y observar directamente esos materiales”.

Además en Güímar se estudió en detalle, entre otros, el barranco de Badajoz, que penetra profundamente en los materiales “que después se rompieron”, y donde se recogieron muestras y datos que proporcionaron “una valiosa información”.

El proyecto también ha servido para datar la edad de los deslizamientos que, a falta de completar las dataciones, se calcula en torno al millón de años para Güímar y unos 300.000 años para el valle de La Orotava.

En Canarias los deslizamientos más espectaculares son, además de estos dos de Tenerife, isla en la que se ha descrito otro fenómeno similar de gran magnitud, el de Icod, en el edificio previo al actual Teide, los de Cumbre Nueva en La Palma y El Golfo en El Hierro.

En el proyecto participan el Gobierno de Canarias, el Consejo Insular de Aguas de Tenerife y las universidades Complutense y Autónoma de Madrid, de Lisboa, La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria. AVCAN.

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