Los juegos y deportes autóctonos y tradicionales canarios


Lucha canaria 

La lucha canaria es sin duda el más señero de los deportes tradicionales de las Islas, estando además en el grupo de los deportes vigentes con reglamentación escrita más antigua, puesto que ya se redactó una en 1872 en la colonia de emigrantes isleños de Cuba, aproximadamente por la misma época en que se elaboraron los primeros de fútbol.

Su origen más probable es aborigen, y la pervivencia de sus características y convenciones tradicionales de enfrentamiento, que se han ido trasladando a los distintos reglamentos, la caracterizan como una de las prácticas de lucha más limpias y dinámicas que existen, al favorecer la habilidad y la técnica frente a la fuerza bruta, y permitiendo la máxima de que “el chico puede tumbar al grande”. 

Se manifiesta ya desde los años 40 como deporte competitivo pleno, mucho antes de la promoción institucional de los deportes autóctonos y tradicionales canarios de finales del s. XX; contando actualmente con varios miles de licencias federativas y campeonatos de gran aceptación popular.

Juego del Palo

El juego del palo es una esgrima de bastón tradicional basada en el manejo ofensivo y defensivo del palo. Aunque su manifestación mayoritaria ha sido históricamente privada y oculta, ya desde el XIX se ha venido mostrando públicamente en diversas zonas del Archipiélago y de América en forma de enfrentamiento de demostración de maestría y presentado por distintas “escuelas de juego del palo”.

Actualmente se concibe como juego deportivo de oposición sin tanteo cuantificable, lo cual hace inviable la competición formal, pero en cambio, favorece una gran variedad de planteamientos técnicos tradicionales.

Lucha Garrote 

Es un arte de combate con implemento grande de origen guanche, practicado por los pastores canarios de ganado caprino y ovino y de trasmisión privada y oculta, que se popularizó a finales de los años 80 en Gran Canaria.

Actualmente se concibe como verdadero deporte federado, presente en varias islas, con varias modalidades de competición reglada, campeonatos insulares, e incluso una incipiente proyección internacional.

Juego de Manos 

Responde a un planteamiento muy similar al del juego del palo aunque realizado a manos limpias y que muy raramente se ha manifestado en público, más allá de los antes populares intercambios amistosos de cachetes o de algunos y esporádicos desafíos ante público.

Es una práctica minoritaria que se mantiene generalmente en círculos muy cerrados.

Pulsos tradicionales 

A pesar de que actualmente predomina en las islas el pulso deportivo reglado; anteriormente se han dado muchas clases de pulsos que se van olvidando. Son de destacar por ejemplo los pulsos de desequilibrio y los pulsos de dedos.

Se practican en círculos cerrados o vinculados a otras actividades deportivas, como por ejemplo el pulso del pastor, que se hace con una lanza de pastor.

Otros juegos físicos de oposición 

Existe gran variedad de prácticas deportivas tradicionales de oposición que, aun siendo físicas, no conllevan sin embargo un verdadero combate.

Suelen ser actividades ya diseñadas originalmente como juegos, no previamente utilitarias, es habitual que sea protagonista principal en ellas una pelota u objeto similar.

Bola canaria 

La bola canaria es un tipo de juego asimilable a las bolas, bochas o petancas de otros lugares, que se supone fueron traídos por inmigrantes europeos ya en el s. XV en el caso de Lanzarote y Fuerteventura; y entre los que cabría citar el juego de los bolos, perdido en su modalidad isleña, pero que llegó a ser tan popular que dejó numerosos topónimos relacionados con él.

A diferencia de éstos, la bola no sólo se ha mantenido con fuerza en el archipiélago, sino que incluso se ha exportado y su práctica es habitual en muchos puntos tocados por la emigración isleña.

Al tratarse de un juego de arrime con bolas similar a la petanca, actualmente se halla integrada administrativamente en Canarias en la misma federación que aquella, habiendo varios miles de practicantes federados.

No obstante, hay que reseñar que también existe un gran colectivo de jugadores no regulado.

Juego de la laja 

El juego isleño de la laja, tanga, tángara, tejo…, es uno de los del grupo que precedieron al actual deporte reglamentado europeo denominado Palet.

Está basado en el arrime y precisión, en lo que coincide con la bola, pero se realiza con una pieza plana, en nuestro caso con una laja o tejo de piedra, y generalmente en relación con un pequeño pivote situado verticalmente en el suelo.

La tanga o tángana tuvo, en sus muy diversas variantes gran arraigo popular en las islas hasta mediados del s. XX, como juego individual o de equipo que funcionaba básicamente en torno a la dinámica de las apuestas.

Posteriormente perdió vigencia y, en las últimas décadas, sólo se ha manifestado como juego infantil.

Pelotamano 

La pelotamano se puede considerar, igualmente, una variedad canaria de los juegos europeos importados, en este caso con pelota elástica y de pequeño tamaño.

Aunque diversas versiones tradicionales isleñas de juegos de pelota contra pared, de tipo frontón, se han ido diluyendo en tipos deportivos regulados internacionalmente; sí que se ha mantenido vivo hasta la actualidad y en su forma antigua el antes popular juego de equipo de la pelotamano, principalmente en las islas orientales y especialmente en Lanzarote, donde ha tenido además una notable promoción en las últimas décadas, aunque sin llegar a funcionar como deporte de plena competición organizada.

Juegos de oposición no físicos 

Existen en las islas gran cantidad de juegos tradicionales de oposición y enfrentamiento, que no son físicos: algunos de estrategia, que denominamos genéricamente juegos de inteligencia, y otros basados en el azar, entre los que siempre hay que considerar a los variadísimos juegos de naipes.

Cabría nombrar entre estos últimos un juego de fichas, el dominó, sin duda el más popular y de práctica incuestionablemente tradicional; no obstante, aquel, al menos tal y como se practica actualmente, se ajusta estrictamente a normas y reglamentos internacionales en sus multitudinarios y frecuentes campeonatos, por lo que, no cabe considerarlo como vernáculo, autóctono o propio de las islas.

Juegos de naipes tradicionales 

En Canarias se han jugado cartas desde la Conquista, siendo los más tradicionales y populares los realizados con la “baraja española”.

Entre estos existe un gran número de juegos propios de las islas, otros de fuera, pero en ocasiones de difícil relación con lo existente en otras partes.

Entre cientos de “briscas “, “trucos”, “burros”, “tutes”…Hay que destacar especialmente a dos: el popularísimo envite, cuyos campeonatos vecinales implican a miles de personas cada año; y, algo menos conocida, la sanga, entrevesado juego de adscripción marinera que se practica sobre todo en el sur de las islas.

Juegos de inteligencia tradicionales 

Existen otros juegos tradicionales de oposición no físicos, que podemos denominar “juegos de inteligencia” para diferenciarlos de otros en que el azar es elemento fundamental, entre los que podemos citar las damas marineras, el juego del perro y las cabras o la chascona.

Serían asimilables a otros del tipo damas, tres en raya o incluso ajedrez, practicados internacionalmente. Sin embargo son únicos y característicos de nuestra cultura popular; e incluso algunos de muy probable origen guanche, al aparecer sus tableros grabados en la piedra asociados al registro arqueológico de aquella cultura.

A raiz de la promoción de finales del s. XX, cuentan con cierto número de practicantes jóvenes, aunque no se ha llegado a consolidar una organización institucional formal en torno a ellos.

Juegos populares infantiles 

Los juegos populares infantiles canarios forman parte en su inmensa mayoría del acervo europeo y americano; y, como ocurre con otras prácticas lúdicas, las diferenciamos y definimos como autóctonos o propios en cuanto sean variantes específicas que no existe en otros lugares, con sus propias reglas, características y nomenclatura.

Así, por ejemplo: en todas partes los niños juegan a los boliches; pero no en todas partes llamarán a la práctica “boliche” ni jugarán al “chi-palmo”, al “gongo” o a cualquier otro juego de boliche con reglas específicas elaboradas en nuestra cultura popular.

Muchas veces los juegos infantiles son variantes de juegos de adultos, y algunos de aquellos se han conservado en el ámbito infantil mucho tiempo después de haber desaparecido del mundo de los adultos.

Un caso de esto serían, por ejemplo, las diversas variantes de la cucaña, el palo engrasado vertical u horizontal, habitual en fiestas populares al menos desde el s. XIX y que sólo esporádicamente se han seguido practicando, cada vez más como actividad infaltil. De hecho, algunos de los promocionados recientemente, como la laja, ya sólo se estaban dando popularmente como tales.

Deportes de fuerza y resistencia 

La fuerza física es una cualidad importante en las economías tradicionales y la demostración deportiva de ella, aun dentro de actividades laborales, es una constante universal.

En las islas se constatan incluso en época de los aborígenes, habiendo algunas tan características como la perdida costumbre de plantar grandes troncos de árboles en la cima de las montañas.

Levantamiento y pulseo de la piedra 

Consta de tiempos prehispánicos la práctica “deportiva” de levantar grandes piedras; no obstante la mayoría de las competencias de este tipo se daban en el ámbito laboral, sobre todo en la cantería.

De éste surge una de las variedades más características de levantamiento canario, el pulseo, en el que el vencedor es el que más veces levanta sin apoyar la piedra en el cuerpo.

La actividad se ha empezado a comtemplar socialmente como deporte tan sólo en las últimas décadas del s. XX, no habiendo llegado a constituirse, aún, organizaciones específicas ni competiciones regladas.

Levantamiento de arado 

En las islas se han dado versiones de una tradición lúdica occidental llamada genéricamente “palanca”, que podríamos considerar como “deportiva” ya desde finales de la Edad Media.

Consiste en el levantamiento por un extremo de elementos largos y pesados, no sólo como competencia laboral dentro de muchos oficios antiguos, sino incluso en concursos en las fiestas populares.

Entre éstas hay que destacar en Canarias sobre todo el levantamiento de arado, una práctica de vinculación laboral agrícola que se ha introducido en el ámbito del deporte público a raiz de su exhibición en luchadas en los años 40 y 50.

Actualmente se mantiene como práctica de exhibición, aunque se suele dar una espectacular competencia no reglada durante las exhibiciones.

Otros levantamientos o levas 

Además del levantamiento de arado, se recuerdan o se practican esporádicamente en las islas otras de estas “palancas” tradicionales desaparecidas como “actividad deportiva antigua”, de apuesta y entretenimiento, al extinguirse el oficio al que estaba vinculada y que se han visto mucho menos beneficiadas por la promoción institucional de las prácticas deportivas tradicionales de finales del s. XX.

Entre ellas están: el levantamiento de la lanza del pastor, que se exhibe ocasionalmente, al verse integrada en las actividades de la modalidad deportiva de “salto del pastor”; la leva del remo, una olvidada maniobra laboralmente necesaria en la carga de buques y el calado de redes a remo; y el levantamiento de la barra de hierro del oficio de cantero, con la que además se hacían lanzamientos de barra, recordados sólo por ancianos.

Riego con calabazo 

El riego con calabazo es una modalidad de riego a mano, típica de La Palma, principalmente del Valle de Aridane, que exige gran fuerza y resistencia.

Consiste básicamente en el trasvase manual (con un “calabazo”) del agua elevándola desde una acequia situada en una cota baja a una tanquilla, o “regadera”, que se encuentra más alta que la anterior.

Desde ésta el agua se distribuye por el campo más alto y el sobrante se puede elevar a otro u otros niveles.

Dada su fuerte y tradicional manifestación competitiva al menos desde finales del s. XIX, en fiestas o por apuestas, se ha llegado a ver promocionado como deporte tradicional en la década de 1990, aunque su adaptación a situaciones físicas y sociales diferentes de su zona de actividad original resulta complicada y ha dificultado tal difusión.

Deportes de alcance y precisión 

Consideramos en este apartado dos actividades físicas tradicionales que se pueden diferenciar de otras y relacionar entre sí porque la precisión es un elemento fundamental en ellas: el salto del pastor y el tiro de piedra.

No son, en principio lúdicas, sino estrictamente laborales, en relación con la ganadería, y no implican una oposición entre los practicantes salvo que se dé algún tipo muy concreto de manifestación “deportiva” en relación con ellas que lo justifique.

Salto del pastor 

Se llama genéricamente salto del pastor a una forma de desplazamiento por los terrenos montañosos típica de los cabreros y ovejeros canarios, que, al menos en sus manifestaciones más completas, se puede considerar prácticamente única en el mundo.

Para esta faena se usa una herramienta muy especializada, llamada entre otras formas “lanza” o “astia”, que consiste en una larga asta de madera, de diámetro decreciente hacia uno de sus extremos, y armada por el otro con regatón metálico, que se hace firme sobre el terreno.

Muy raramente tenía manifestaciones “deportivas”, al ser peligrosa y realizarse con un útil caro y de fácil deterioro.

Hay que señalar, no obstante, que las primeras descripciones de esta práctica entre los aborígenes canarios, en el s. XVI, ya inciden en el aspecto de la demostración de habilidades.

Tan sólo en las dos últimas décadas se viene practicando realmente como un deporte, que se ha llegado a federar, aunque no se ha reglamentado una versión competitiva a ultranza.

Tiro de piedra 

El tiro de piedra era una práctica laboral necesaria para el control de ganado, como elemento de defensa, e incluso como arma de caza de pequeños animales.

A pesar de ésta fuerte faceta utilitaria, se manifestó como actividad “deportiva” en tiempos aborígenes, tanto el tiro, de alcance o de precisión, como la esquiva, que le es inherente.

La modalidad más habitual, documentada para los guanches, es el tiro a la mano, suponiéndose que el más raro tiro con honda, es una introducción europea, quizá del s. XVI.

Mucho más reciente, del s. XX, es la estiradera, un útil que no se incoporó a los usos pastoriles, pero que es necesario recordar por su notable manifestación competitiva, que se traduce en la existencia de campeonatos en varias fiestas locales del Archipiélago.

No existe actualmente regulación deportiva alguna del tiro, más allá de su inclusión en actividades de la Fed. de Salto y o en currículos concretos de Educación Física.

Competiciones con vehículos 

La competición o demostración con vehículos utilitarios está en la base de la mayoría de las carreras deportivas actuales.

En Canarias estas manifestaciones tradicionales son muy variadas; pudiendo considerar entre ellas incluso a muchas de las existentes con vehículos a motor; no obstante, aquí nos referiremos a manifestaciones que hunden sus raíces en siglos anteriores al XX.

Tablas de San Andrés 

Las tablas no parecen responder directamente al fenómeno de la “deportivización” de actividades laborales.

Es posible que su origen utilitario esté en la necesidad de arrastrar sobre tablas cargas pesadas, aprovechando el desnivel en zonas urbanas en las que solía estar prohibido el tráfico rodado, para evitar que las llantas de hierro deterioraran el suelo.

No obstante no hay una vinculación lineal clara entre dicha necesidad y las multitudinarias “corridas de tablas” por las calles empinadas, que eran un número habitual de las fiestas de San Andrés en la comarca de Icod desde al menos el siglo XIX.

Recientemente la actividad se ha visto ligeramente potenciada con el auge de los juegos y deportes autóctonos y tradicionales, pero básicamente cómo manifestación de interés turístico.

Carreras de carritos de madera 

Los carretones o carritos de tracción humana se usaron laboralmente al menos hasta los años 60; su función básica es el descenso de cargas y su uso daba pié a competiciones que acabaron por popularizarse como manifestaciones independientes del trabajo.

Desde los años 60 se han dado intentos de reglamentación en fiestas populares, pero no se ha llegado hasta la fecha a una regulación específica.

Su fabricación siempre ha estado relacionada con la construcción de juguetes; y es de destacar que las primeras manifestaciones lúdicas conocidas con ellos se dan en el mundo infantil, hacia 1900.

Carreras de barcos 

Las “carreras de barcos” son competiciones realizadas con las carretas decoradas como veleros, típicas de muchas fiestas isleñas, al menos desde los años 20, generalmente en torno a una ermita o cruz y a gran velocidad; habiendo una variante infantil con reproducciones de los “barcos” que son arrastrados por personas. Surgen de una manifestación ya lúdica, las “libreas”, con sus simbólicas batallas o desfiles de naves que se dan en las islas al menos desde el s. XVIII. Hasta la fecha, no se han incorporado a la dinámica de promoción institucional de los años 80 y 90, que ha beneficiado a otras prácticas deportivas tradicionales, conservándose espontáneamente en unos pocos puntos de la geografía isleña, especialmente en Tenerife, y en relación con fiestas y celebraciones religiosas.

Regatas y desafíos de vela latina 

Entre las competiciones náuticas tradicionales, las más destacadas son las de vela latina, uno de los aparejos de vela más empleados en el litoral antes de la generalización de los motores y que muy probablemente se ha usado competitivamente desde su introducción coetánea de la Conquista.

Había dos formas básicas de enfrentamiento: la regata o regatía que estaba más vinculada a festividades y la pega o desafío, que implicaba a pocos participantes y solía tener un cariz competitivo más fuerte.

La vela latina se comenzó a practicar en Canarias como verdadero deporte en 1909, cuando el R. Club Náutico de Las Palmas asumió en su oferta deportiva la modalidad de pegas que hacían los patrones de los botes del Puerto, la cual, después de diversas regulaciones, adquirió un gran auge en los años 60 y 70.

La segunda y más reciente incorporación de la vela latina tradicional al mundo del deporte reglado se produjo a principios de los 80 en Arrecife, sobre la base de la popular regata pesquera de San Ginés.

De esta tradición, ya más vinculada con la reciente promoción de los deportes y juegos autóctonos y tradicionales, ha surgido una clase deportiva diferente a la de los botes de vela latina, con embarcaciones diferentes y formas de competición diferentes, son los llamados genéricamente Barquillos de Vela Latina. Estos se han difundido por varias islas en los 80 y 90.

Deportes con animales 

Como la mayoría de la sociedades tradicionales y de ámbito rural, la canaria desarrolló manifestaciones lúdico-deportivas con los animales de trabajo, utilidad o compañía. Entre ellas fueron muy importantes las peleas de: gallos, carneros, camellos…, también las carreras: de caballo, vacas, camellos…, en su mayoría con jinetes y algunas tan curiosas como las rabonas, que corrían los guayeros agarrados de la cola de sus vacas. Igualmente hay que destacar los ámbitos genéricos de las pruebas de fuerza, con haladas, arrastres, trillas y aradas; el de las muestras de ganado y aves; el de pruebas de habilidad como las sortijas o el entrenamiento de perros; o bien el mundo de la colombofilia y la colombiculltura. Fuente: tenerife abc

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