Los almendros en flor


Toda comunidad tiene sus ritos y uno de los de nuestra isla es la visita en febrero a los almendros que florecen en los altos de los pueblos del sur –Vilafor, Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide-. Desde principios de febrero y durante todo el mes, el paisaje, seco y volcánico, se llena de tonalidades rosas y blancas y las carreteras y caminos aparecen salpicadas de pétalos. El peregrinaje a ver este espectáculo es continuo, y es frecuente ver coches parados en los arcenes con paisanos y foráneos contemplándolo y fotografiándolo.

Toda la vida han abundado los almendros en estas zonas de medianía de la isla (entre 700 y 1800 m. de altitud). Antaño los propietarios de las huertas los cuidaban y, cuando llegaba la hora de la cosecha, se recogían las almendras vareando los árboles. Después, muchas veces el ruido, al partirlas con un martillo sobre una piedra especial con un hueco para fijar el fruto, se mezclaba con las voces de la familia o los vecinos que venían por las tardes a ayudar. Eran tiempos en los que las almendras se aprovechaban para hacer dulces en la casa y para venderlas en tiendas y mercados. Las cáscaras eran también un excelente combustible para encender el hogar.

Hoy el panorama es otro. El campo ha sido abandonado y muchas veces nadie recoge el fruto caído, mientras se traen de la Península o de California almendras que no tienen el dulce sabor de las nuestras. A esto se le añade el reciente decreto aprobado en diciembre por Medio Ambiente en el que se nombra al almendro como una especie exótica invasora que habría que controlar y erradicar, decreto que ha levantado ampollas entre agricultores, ediles de ayuntamientos afectados y prensa canaria. Hay quien lo ve como una imposición inaceptable, otros como un sano intento, no de erradicar lo que hay, sino de controlar especies que amenacen los ecosistemas, y otros simplemente como un error por desconocimiento: mal puede llamarse especie invasora a un árbol que hay que plantar para que prospere. La polémica está servida y, también, la intención de recurrir el decreto por parte de todos.

Sea como sea, en los últimos tiempos han surgido grupos y asociaciones, como la Asociación Agrícola Los Poleos de Guía de Isora, que, al mismo tiempo que quieren recuperar desde el punto de vista cultural, agrícola y paisajístico los árboles de secano, como el almendro y la higuera, quieren también apoyar su comercialización, conscientes de que en la dieta canaria la almendra tiene una presencia indiscutible: los almendrados, los “huesos” de Guía, el bienmesabe, las truchas, las tortas chasneras, el queso de almendra y también las pellas de gofio (gofio, almendras y miel) tienen a las almendras como componente esencial.

Al mismo tiempo, esta Asociación, junto con los Ayuntamientos y el Cabildo, promueve actividades como los Senderos Permanentes del almendro, en Guía de Isora; la Apañada Tradicional del almendro en Vilaflor o la Ruta del Almendro en flor en Santiago del Teide. Y en Octubre, en Aripe (Guía de Isora) se celebra la Feria del Almendro, la más importante de Canarias.

Tal vez, en estos fríos días de invierno, las flores blancas y rosas de los almendros no sólo están anunciando que pronto llegará la primavera, sino también un nuevo resurgir –otras primaveras- de este cultivo que tanto significó para la economía de subsistencia de nuestros abuelos. Fuente: loquepasaentenerife

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