La conversación del Chollo Mendez


Blasfemo, mal hablado, incrédulo, prepotente y patán, aquellas eran cartas de presentación de Cholo Mendez, joven de malas mañas y de costumbres fuera de la ley. Lástima de patojo decía la gente, pobrecito pero la nana tuvo la culpa por no saberlo gobernar desde pequeño, nunca le llamo la atención y siempre el Cholo, había vivido en la más crasa ignorancia. Fue poco a la escuela primaria y apenas si aprendió a leer y escribir. Luego la madre cometió el error de enviarlo a los Estados Unidos con una hermana y allí fue la perdición del muchacho. No aprendió nada pero si malas mañas.

Regresó deportado, porque había pasado de mojado al otro lado y no tenía papeles. Cuando en migración lo investigaron lo encontraron una orden de captura pendiente por riña y lesiones. No hubo más que cumplir la pequeña condena, misma que no cumplió porque la madre pago la multa y el Cholo salió de inmediato de la cárcel de la zona 18. Siempre que la madre lo invitaba que fuera a la iglesia, el patojo evadía el tema y resultaba la señora viajando sola al templo más cercano. Pero la vida da muchas vueltas, doña Amarilis, enfermo de repente, fue llevada por unos vecinos al hospital y allí quedó recluida.

Mientras tanto el Cholo , ni se enteraba de lo que le sucedía a su madre, él había estado muy entretenido con los cuates el puerto de San José. Cuando el Cholo se entero de lo sucedido a la madre, únicamente se encogió de hombros.

La madre estuvo dos meses recluida en un hospital, si el muchacho fue tres veces en ese tiempo fue mucho. Finalmente, la madre falleció y fueron los vecinos los que haciendo una colecta la pudieron sepultar en el cementerio de la Verbena, el Cholo andaba en otros menesteres, más importantes para él, que preocupándose del sepelio de su madre.

Finalmente el Cholo se había quedado con la pequeña casita único patrimonio de su madre. Era una casa humilde, situada en el inicio de la bajada Colonial Trinidad en la zona tres de la capital guatemalteca. Cuando la droga principió a sentar sus reales por el sector, el Cholo fue de sus principales distribuidores, manejado por grupos de poder económico que controlaban el negocio.

Se principió a vestir mejor, pero la casita continuaba igual. El Cholo, por primera vez se sintió que era una persona “importante’’, ya que le saludaban con respeto la mayoría de vecinos que preferían tenerlo como amigo y no como enemigo.

Aquella tarde bajaba a pie por la 13 calle rumbo a los Capitol. Donde había quedado de juntarse con el Patasplanas y el Elvis, firmitas que se identificaban en bajo mundo con negocios no muy limpios que digamos. Vio a la entrada del gran edificio y no había nadie , corrió para la 12 calle y no los encontró en ninguno de los dos sitios. Caminó por la sexta rumbo al parque central, quizás por allí les vería, pero nada. Pensó en un buen lustre de su calzado y se sentó en unas de las bancas del famoso paladero. En la misma banca de cemento estaba un hombre con sayal café de unos 41 años mas o menos, delgado medio calvo y con incipiente barba. Le sonrió al Cholo y éste respondió con otra sonrisa.

_¿Como te trata el día hijo mío….? El Cholo vio al religioso con marcada desconfianza y respondió: _ Pues más o menos bien padre. ¿Y Ud. Lo muy menos descansado….? ¿De que iglesia de por aquí es Ud….?

No querido amigo no tengo iglesia por aquí, sencillamente deseaba hablarte, decirte por ejemplo que lo que estás haciendo está mal y tu madrecita está sufriendo por tu comportamiento. Quiero que sepas que en mi tienes a un amigo y en el momento que pueda servirte me puedas llamar, basta con que invoques mi nombre.

El Cholo, se puso de pie, como queriendo abandonar el lugar, al momento que le respondía del mal modo.

_¿Que onda bato….? No me gusta que se metan conmigo, porque yo no me meto con nadie, así que vos con tu rollo y yo con el mío. El Cholo pudo apreciar en aquellos ojos la nobleza de una persona y bondad que brotaba. Regresó por la sexta y todavía escuchó cuando el religioso le dijo: _Adiós Rodrigo y que la Santísima Trinidad te acompañe…..!

El Cholo se quedo de una pieza, por primera vez lo llamaban por su nombre con respeto y no con un apodo que había ganado en el bajo mundo y por su forma de vestir tan extravagante. Por un momento se arrepintió de su actitud ante el religioso. Al llegar a la esquina de la 8ª. Calle, la mente le principió a dar vueltas, deseaba salir de los paquetitos que llevaba, porque si le caía la policía en aquellos momentos se iba volteando. Encendió un cigarrillo y por el aire se introdujo a la entrada de un almacén, de pronto pudo ver que al Elvis y al Patasplanas los llevaban detenidos. Cuando llagaba a la esquina de la novena calle, la policía le identificó y pensó en ese momento que el Elvis que era el más coyón le había dado el soplo a la policía de su presencia por el sector con el cargamento.

Corrió con todas sus ganas y se les perdió a los policías a la altura del edificio el centro donde se metió, subió por el elevador y se quedo haciéndose el loco en uno de los pasillos del cuarto nivel. Allí permaneció como unos diez minutos, pero de pronto escuchó la bulla de la policía que subía por las escaleras. Providencialmente, una puerta al final del pasillo se abrió y el Cholo no dejó pasar la oportunidad. Se introdujo allí y espero afortunadamente los policías pasaron de largo. Se sentó en una banquita y de pronto pensó en aquel hombre que había visto en el peladero del parque centenario. El Cholo se quedó pensando -¿En donde he visto yo a ese hombre….? ¿En donde….? Su fisonomía me es familiar, pero no recuerdo en donde lo he visto. De pronto los toquidos en la puerta le sacaron de sus cavilaciones, por un momento pensó que era la policía, abrió cuando reconoció la voz del religioso que le decía: -Rodrigo abre la puerta que el peligro ya pasó. El Cholo abrió con miedo y efectivamente era aquella persona con quien había platicado en el parque centenario.

Ambos bajaron el graderío, el Cholo no disimulaba su desconfianza y por si las moscas le entrego la droga al religioso. Este la tomo de buena gana y la metió entre una bolsa de pita que llevaba. Ya lejos de aquel sitio, el religioso suplicó al Cholo ya no seguir en aquel camino que a la postre únicamente le traería lágrimas y amarguras, posiblemente otras penas peores, penas similares a las que los narcotraficantes provocan en los consumidores y a los familiares de estos.

El Cholo, miraba al religioso, tratando de adivinar donde lo había visto. Hablaron tantas cosas que el Cholo se le olvidó pedirle la droga cuando se despidieron. Cuando el muchacho llego a la esquina de la sexta avenida y catorce calle, el policía le capturó. El Cholo no opuso resistencia pensó en su nuevo amigo el religioso. Llegaron otros policías, le interrogaron y le registraron pero al no encontrarle nada, le dejaron en libertad, indicándole que ya lo tenían fichado y en el momento en que le encontraran droga, lo hundían en la cárcel. Las palabras del religioso, como que le calaron al Cholo, se fue pensando en donde había visto a ese hombre extraño que había conocido aquella tarde en el parque centenario. Cuando llegó a su casa cayó en la cuenta de que el hombre con el que había charlado y llego hasta desdeñarlo, no era otro que el Hermano Pedro, a quien había visto en una estampa que su madre guardaba en el viejo ropero. Fue a buscar la estampa y no había duda era él, era el Santo Varón en quien la madre de Rodrigo, se afianzaba en sus momentos de amargura.

Rodrigo, jamás volvió a ver al extraño religioso, su vida cambió radicalmente, continuó sus estudios finalmente se graduó de maestro, da clases en los colegios y sigue estudios en la universidad, en el plan fin de semana. Platicando con el cholo en fecha muy reciente, le preguntamos que ahora que su vida había cambiado ¿Qué era lo que más deseaba? Y con lágrimas en los ojos respondió: – por lo menos siquiera un minuto ver al Hermano Pedro.

Lucia Cano, Vilaflor de Chasna 2009

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s