Sanidad activa el Plan de Actuaciones Preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud


Se trata de un sistema de control especialmente pensado para los colectivos más vulnerables al calor intenso como son los ancianos, los niños y las personas con patologías crónicas.

El 1 de junio marca el inicio de este plan preventivo que establece las medidas necesarias para reducir los efectos para la salud de las personas asociados a las temperaturas excesivas y coordinar las instituciones de la Administración del Estado implicadas, activando todo el sistema sanitario de atención a las urgencias del Archipiélago, en coordinación con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

Es importante distinguir estas alertas estrictamente sanitarias del Plan de Prevención de los Efectos de las Elevadas Temperaturas en la Salud con las alertas ambientales por altas temperaturas de la AEMET, que las declara cuando las temperaturas máximas que se van a producir en un territorio durante un periodo determinado sean superiores a las medias previstas para ese territorio en esos mismos periodos, comportando riesgos ambientales diversos, como el de incendios, además de para la salud.

Cabe recordar que una de las conclusiones del Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicados entre septiembre de 2013 y marzo de 2014, es la de que durante el siglo XXI se producirán más episodios relacionados con extremos de altas temperaturas y por consiguiente, es probable que se repitan veranos extremadamente calurosos.

El Plan de Prevención de los Efectos de las Elevadas Temperaturas en la Salud , de ámbito nacional, se desarrolla en colaboración directa con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la Comisión Interministerial para la Prevención y el Control de los Efectos del Exceso de las Temperaturas sobre la Salud. El operativo se activa el 1 de junio y se mantiene hasta el 15 de septiembre.

El Plan establece las medidas necesarias para reducir los efectos asociados a las temperaturas excesivas en la salud de las personas y coordinar las instituciones de la Administración del Estado implicadas; y propone las acciones que en esta materia puedan ser realizadas por las Comunidades Autónomas y la Administración Local.

La Dirección General de Salud Pública, que coordina este Plan en Canarias, tiene establecido el sistema de vigilancia epidemiológica del impacto de las altas temperaturas sobre la salud de la población coordinado con los centros asistenciales y de urgencias de Canarias, así como el aviso a dichos centros sobre la previsión de situaciones de alerta.

Asimismo, Salud Pública proporcionará información a los medios de comunicación destinada a facilitar consejos útiles y medidas prácticas para prevenir los efectos de la exposición a temperaturas elevadas. Estas actividades de sensibilización tendrán como objetivo aumentar la capacidad de prevención individual de afrontar el calor aplicando medidas que sean fáciles y accesibles.

Se trata de un sistema de control dirigido a toda la población, pero que está especialmente pensado para los colectivos de población más vulnerables al calor intenso como son los ancianos, los niños y las personas con patologías crónicas.

Desde un punto de vista social, la marginación, el aislamiento, la dependencia, la discapacidad, las condiciones de habitabilidad de las personas con menos recursos, añaden factores de riesgo que hacen aún más vulnerables a colectivos que, precisamente por sus condiciones socio-económicas, deberían estar más apoyados.

La puesta en marcha de este Plan de Prevención supone la activación de todo el sistema sanitario y de atención a las urgencias de Canarias para atender las consecuencias de una elevación anormal de las temperaturas.

En concreto, todos los hospitales y el Servicio de Urgencias Canario (SUC) cuentan con personal designado y formado especialmente para hacer frente y coordinar de manera eficaz los servicios ante una posible ola de calor, así como las vías de comunicación.

Umbrales de temperatura y niveles de alerta

Para poder hablar de una alerta sanitaria por calor en sentido estricto se tiene que alcanzar unos máximos y unos mínimos de temperatura de forma simultánea. Es lo que se conoce como umbrales de temperatura, que se encarga de fijar la Agencia Estatal de Meteorología.

Para las dos provincias canarias el umbral de temperatura es de 32 grados de máxima y 24 de mínima.

El Plan de Prevención de los Efectos de las Elevadas Temperaturas en la Salud de las Personas establece cuatro niveles diferentes de riesgo para la salud, en función de las temperaturas previstas y de su duración en el tiempo:

Si las temperaturas máximas y mínimas previstas no alcanzan el umbral establecido, se corresponde con el NIVEL CERO o de ausencia de riesgo (que se representa con el color verde).

Se activa el NIVEL UNO o de bajo riesgo (color amarillo) cuando las previsiones meteorológicas apuntan temperaturas iguales o superiores a los 33 de máxima y 23 de mínima (en el caso de Canarias) durante uno o dos días.

Se activa el NIVEL DOS o de riesgo medio (color naranja), si la duración prevista es de 3 o 4 días.

Se activa el NIVEL TRES o de alto riesgo (color rojo), si la duración prevista alcanza los 5 días o más de duración prevista.

Consejos para prevenir los efectos de la exposición a temperaturas elevadas

Cuando se producen temperaturas elevadas recuerde:

Beba agua y líquidos con frecuencia, aunque no sienta sed y con independencia de la actividad física que realice.

No abuse de las bebidas con cafeína, alcohol o grandes cantidades de azúcar, ya que pueden hacer perder más líquido corporal.

Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, preste especial atención a: bebes y niños pequeños, mayores (en especial si viven solos) y personas con enfermedades crónicas (cardíacas, pulmonares, renales, diabetes, Parkinson, Alzheimer y enfermedades mentales).

Permanezca el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados, y refrésquese cada vez que lo necesite.

Procure reducir la actividad física y evitar realizar deportes al aire libre en las horas más calurosas (de 12.00 a 17.00).

Use ropa ligera, holgada y que deje transpirar.

Nunca deje ninguna persona en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente a niños, ancianos o enfermos crónicos).

Consulte a su médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.

Mantenga sus medicinas en un lugar fresco; el calor puede alterar su composición y sus efectos.

Haga comidas ligeras que ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.).

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